Te vi pasar
frente a mi ventana.
Era viernes.
Te dividí
en versos
y, de repente,
me encontré
huérfano transparente
atrapado
entre la rana
y la calavera.
Ese fui yo.
Aunque yo sea yo,
sigo siendo yo.
Mi vida la vivo yo,
entre infusiones
de whisky con canela
y hormigón.
Sobre todo los viernes.
Sobre todo cuando te veo pasar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario