Dejadme que os cuente aquella
del fénix agotado de arder
y renacer
y renacer y arder.
Ya se la sudaba todo:
se enamoró de una pirómana.
Estaba agotado de saber demasiado,
de saberse víctima
de otros seres legendarios:
el cuélebre,
la xana,
el político honrado.
Saber que sólo de misionero
no se llega al orgasmo.
De saber lo justo.
Tal vez demasiado.
"Ésto es mi gusto por las palabras bonitas que empiezan siendo contrarias pero terminan siendo lo mismo."
miércoles, 23 de mayo de 2018
miércoles, 16 de mayo de 2018
Pasión.
A veces, el fuego se enamora
de todo lo que toca.
En esas veces y solo en esas
el destino, lejos de ser desatino,
es justicia poética.
de todo lo que toca.
En esas veces y solo en esas
el destino, lejos de ser desatino,
es justicia poética.
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