"Ésto es mi gusto por las palabras bonitas que empiezan siendo contrarias pero terminan siendo lo mismo."

lunes, 16 de diciembre de 2019

Miguel Hernández tenía razón

Hernández tenía razón,
llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Ahora bien, la canción no se terminó.
Más heridas encontré yo:
la del rencor,
la de la suerte,
la de la rima.

Manrique tenía razón.

Desde pequeñito crecí
igualito que un camaleón:
un ojo en el presente -que es bueno-,
otro en el pasado -que fue mejor-.

Réquiem por una idea

Mis condolencias,
ya bien es coincidencia
que el amor,
cuando se estanca en idea,
pierde la inercia,
la gracia,
la esencia
y se agota.
En esencia, se desperdicia.
Entonces, pasa de ser lo que fuera
que solía ser hasta ese entonces
y se vuelve paloma coja
de alas rotas
que intenta hacerse un Ícaro
y no llega a Lázaro.

Menudo pájaro.

En conclusión,
no es más que ilusión
toda idea que,
como las de un servidor,
no cruzan el Rubicón
ni se convierten en faro ni amparo
para iluminar la ocasional
oscuridad de este mundo.

Posdata: el amor se hace, no se piensa.

Desde.

Desde que desperté,
me dediqué 
a desear dibujarla
despierta y desnuda:
danzando decidida
dentro de los dibujos
detrás de su rodilla. 

sábado, 7 de diciembre de 2019

Sucia disección de un momento.

La débil dedicatoria que le dedico a mis días
para hacerlos míos
se está desdibujando
entre ojeras desgastadas y lírica barata
y se está volviendo ilegible
por momentos.

Tan ilegible,
tan ilegible,
pero tanto,
tanto, tanto
que el vals que bailamos
todos los años
yo y mi sombra de niño marinero
de charcos de recreo
ha terminado tonto derrame de tintero
hace un momento. 

Quién fuera sucio cirujano de momentos
para diseccionar éste
y no encontrarme haciendo
lo que siempre me prometí
que nunca haría.