"Ésto es mi gusto por las palabras bonitas que empiezan siendo contrarias pero terminan siendo lo mismo."

lunes, 31 de diciembre de 2012

Qué bien.

Que bien riman las mismas rimas cuando riman con ellas mismas.
Aunque en ese preciso momento:
ni son rimas,
ni son las mismas,
ni riman,
ni riman bien.

martes, 25 de diciembre de 2012

Arrepentimiento en el lecho.


Pestañeo, me lo pierdo y me encuentro en el clímax de mi vida, con enemigos detrás de cada esquina y debajo de cada piedra.
Aunque la gente lo niegue, es cierto lo que establece el karma: le pueden pasar cosas malas a personas buenas.
En cambio, debo admitir que sí que hay una cosa cierta que la gente dice: en el momento previo a tu muerte tu vida baila delante de tus globos oculares como en diapositivas mal coordinadas.
Sí, también es correcto. Siempre hay un pero.
Se cree que este escenario que te acabo de describir, con tu vida pasando delante de tus ojos y todas esas cosas, implica una bonita escena de arrepentimiento en tu lecho de muerte que conduce a una tropa de ángeles cantores que te dan la bienvenida al cielo.
Craso error.
En mi caso, yo me llevo al otro lado la mala ostia y amargura acumuladas de toda una vida de fallos tontos y errores estúpidos y la imagen de una botella o de brandy o de vino de Jeréz (no dispongo de recuerdos tan detallados) precipitándose hacia mi desprotegido cráneo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Sabor.

Mejores. Peores. 
Colores. Sabores. 

Olores. 
Sin sudores ni rencores. 

Un lunes
por encima de las nubes. 
Todo lo tuve. 
¿Te subes?

Si no te vienes
te pediré un viernes
bailes un vienés
hasta que nada se llene. 

No sabía que la tormenta
sobre la que no se comenta
acerca la menta
complementa
lo que se acrecienta
y despierta
en el interior. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Parecido a la poética.

Decirle a la cara a la realidad lo que no es.
Que te conteste lo mismo y decirle que no ves
lo que ve ella en ti y que no les
complaces por no separarte de ella de
una vez por todas ni por un traspiés.

Tener un affair agarrado de su mano
menos cuando la gente mire.
Entonces, ya no.

Sin embargo, dejo que la realidad se estire
hasta cubrir las nuestras como un guante.

Que todo y nada sea como antes.