"¡Hijo, arriba, que ya están puestas las calles!"
Eso es lo que me decíatodos los días
-con sorna y melancolía-
al toque de corneta
el soldado desconocido.
Pero claro, ahora Caronte te ha llevado
a la otra ribera por una sucesión
de causas naturales.
Ahora oigo no sé qué de que
te ganaste el favor de Caronte
y dejaste esta tonadilla
en un tótem de arcilla
perdida en un árido monte.
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