Pestañeo,
me lo pierdo y me encuentro en el clímax de mi vida, con enemigos detrás de
cada esquina y debajo de cada piedra.
Aunque
la gente lo niegue, es cierto lo que establece el karma: le pueden pasar cosas
malas a personas buenas.
En
cambio, debo admitir que sí que hay una cosa cierta que la gente dice: en el momento
previo a tu muerte tu vida baila delante de tus globos oculares como en
diapositivas mal coordinadas.
Sí, también
es correcto. Siempre hay un pero.
Se cree
que este escenario que te acabo de describir, con tu vida pasando delante de
tus ojos y todas esas cosas, implica una bonita escena de arrepentimiento en tu
lecho de muerte que conduce a una tropa de ángeles cantores que te dan la
bienvenida al cielo.
Craso
error.
En mi
caso, yo me llevo al otro lado la mala ostia y amargura acumuladas de toda una
vida de fallos tontos y errores estúpidos y la imagen de una botella o de
brandy o de vino de Jeréz (no dispongo de recuerdos tan detallados) precipitándose
hacia mi desprotegido cráneo.
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