volvemos a caer.
En el mismo error de cálculo
nos volvemos a perder.
En nosotros mismos
nos perdemos por caer
en el mismo error
y no nos encontramos.
¡Qué mal calculamos! ¡Oh, sí!
Que azul y amarillo
nunca dan rojo,
ni siquiera en nuestra frecuencia.
Y volvimos a caer, sí...
En el mismo panal de rica miel
de patas nos volvimos a meter.
Y desafinamos al fenecer.
Como una armónica
mal armonizada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario