A vuestro antojo,
podéis llamarme Guillén,
o llamarme cerrojo.
Me da igual como me llaméis
siempre que me llaméis,
no habléis,
y colguéis.
Llamadme tenor,
llamadme aquellos cuyo teléfono
pueda llamar mi atención.
Llamadme, de poder, resacón
en Siberia, igual me da.
Llamadme y colgad.
Llamadme hambre voraz.
Llamadme temblor de tierra.
Llamadme a la sierra
y volved a colgar.
Volved a llamarme Guillén.
Mañana, tal vez.
Otra vez.
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