Ayer, el sol ha salido un segundo más pronto que hoy.
Hoy, el periódico viene un poco más gordo.
Pasan más cosas, muere más gente, más gente roba.
Se lo he comprado a un traficante de dosis
de relativo rigor periodístico.
Me ha cobrado euro cuarenta.
Al final, todo sube:
el populismo de los platos sin fregar,
los impuestos,
las colas ante la burocracia.
Todo sube, sí, todo.
Salvo el rigor periodístico,
la autocrítica,
los dineros,
la puntualidad.
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