Mis condolencias,
ya bien es coincidencia
que el amor,
cuando se estanca en idea,
pierde la inercia,
la gracia,
la esencia
y se agota.
En esencia, se desperdicia.
Entonces, pasa de ser lo que fuera
que solía ser hasta ese entonces
y se vuelve paloma coja
de alas rotas
que intenta hacerse un Ícaro
y no llega a Lázaro.
Menudo pájaro.
En conclusión,
no es más que ilusión
toda idea que,
como las de un servidor,
no cruzan el Rubicón
ni se convierten en faro ni amparo
para iluminar la ocasional
oscuridad de este mundo.
Posdata: el amor se hace, no se piensa.
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