Hoy, un jilguero
se ha jactado
de que ha aprendido
a volar antes que yo
cuando pasaba
por la Plaza Mayor,
por Salamanca.
Me ha dicho
que no estancarse
ni atrancarse
en la alcantarilla
de la miseria
es humano.
Pero que puede
posar sus pies
en el pavimento
cuando escucha
lo bien que rima
una risa poética
con un orgasmo.
Que a los de su especie
se la sudan los tabús.
Al partir me dijo:
"No pares de leer
ni de brillar
ni de buscar
más jilgueros como tú."
No hay comentarios:
Publicar un comentario